espurias esporas esporádicamente expuestas en forma de letras que hilvanan pensamientos con palabras cosidas

Sobre mí

Currículum en: http://felixtrevinocurriculum.blogspot.com
Debajo de mis manos tengo catarinas. Se anidan entre mis dedos y en ocasiones se convierten en letras, cobijadas con mis uñas. No me gusta que las veas porque tu mirada es tan pesada que las mataría. Son mias, son mis secretos. No, no son los que te conté. Son los otros, los que se me añejan en la boca. Esos que te digo que en la madrugada me navegan la sangre. Recuerdo que una vez andaba tan excitado contigo que casi se me salían uno por la punta de la lengua. Por suerte alcancé a regresarlo con la mano y tú nunca te enteraste. Te he dicho que lo que está escrito en mi pared no es mio, que es de otra persona. Supongo que en realidad no te he mentido porque al amanecer la frases me resultan completamente agenas, casi ininteligibles que resultaría extraño decir que son mias.

5 comentarios:

Sailática dijo...

si yo fuera bicho quizá sería catarina, pero no uno de esos tus secretos...

si yo fuera humana podría recordar ser palabra (-;la solución está en la carne).

Anónimo dijo...

Walking Around
Pablo Neruda

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

.

.:.

Y entonces Jony murió de melancolía

.:.

.

-Forma parte de la solución-

Félix Treviño dijo...

Gracias anonymous por malvibrame lo que resta del día.

Anónimo dijo...

A veces es bueno identificarse en las palabras de otros. Pensé que te iba a gustar. ¿Me perdonas?

Félix Treviño dijo...

Sí, de todas formas si no era Neruda cualquier otra cosa me iba a malvibrar, era cuestión de tiempo. Gracias por escribir.